
¿Cuándo hay que ir a terapia de pareja?
Acudir o no a terapia de pareja es algo que sobrevuela en muchas relaciones en determiandos momentos. Lo plantea una de las partes, la otra no ve la necesidad, cree que lo pueden solucionar por ellos mismos, y va pasando el tiempo. A veces pasan los meses o años sin que nada mejore más que temporalmente, a rachas, hasta que un día, quien planteó ir a terapia dice: me quiero separar. Y ahí de pronto la otra persona propone, ahora sí, ir a terapia. ¿Es demasiado tarde? En muchos casos es tarde para reconducir la relación, en otros no.
Tenemos que averiguar si hemos pasado el punto de no retorno, ese instante en el que has bajado los brazos, ya no discutes por lo que solía molestarte o decepcionarte, la indiferencia está ocupando el espacio que antes ocupaba el enfado o la tristeza. A veces sentimos que hemos pasado ese punto y sin embargo, al empezar un proceso de terapia, nos damos cuenta de que aún es posible, no retomar lo que se tenía, sino iniciar una nueva relación con la misma persona. Pero ahí hay mucho por hacer, esfuerzo y dedicación, una inversión de tiempo, energía, expectativas…y dinero, que también hay que decirlo.
¿Lo damos por perdido o intentamos aunque haya pocas posibilidades?
Hay personas que sienten que necesitan quemar todos los cartuchos antes de finalizar la relación. Quieren quedarse con la conciencia tranquila al haberlo intentado todo, incluso cuando no tenían fuerzas o ganas para ello. Y también hay personas que necesitan un final rápido, abrupto, como el final de una canción que acaba con el mismo volumen, que no lo dismiuye progresivamente, que no se desvanece. Quizá sientes que ya intentaste todo en su momento y que ahora la terapia no es más que alargar la agonía en una enfermedad que es crónica de una muerte anunciada. Ahí puede haber discrepancias entre lo que uno quiere intentar y lo que el otro necesita. No hay fórmulas universales. Hay personas que llegan a consulta sin creer que vaya a servir de nada pero vienen por hacer acto de presencia, porque no quieren negarle esa petición a su pareja, porque se han sentido obligadas o condicionadas de alguna manera a estar, y como imaginas, no sirve de nada. Estar por estar. Venir a fichar.
Entonces, ¿cuándo es positivo ir?
- Cuando hay amor y muy importante: autocrítica como para cambiar tú también y no sólo un “ahí tienes» como cuando dejas el coche en el mecánico. El amor por sí mismo no es suficiente para acompañar a la pareja en el para siempre de los cuentos. Necesitamos una buena dosis de autocrítica, de análisis, de madurez para afrontar esta autocrítica (y las críticas recibidas) y generar un cambio, una adaptación.
- Cuando sabes que no puedes estar en esa relación pero tienes tal enganche que eres incapaz de salir sin ayuda. Entender por qué te quedas en una relación que te buenos momentos pero también grandes dosis de dolor es importante para salir de ahí. A veces hasta que no te ve alguien externo y entiendes lo que ocurre no te das por vencido/a.
- Cuando quieres que los últimos coletazos de la relación estén acompañados por un profesional que os guíe y os ayude a cerrar bien. Te ayudamos también a darle un final a la historia de vuestra relación, aunque parezca que no es un final feliz
Hay muchos escenarios posibles y es importante hablarlos, tenerlos en cuenta, estar abiertas, abiertos, a lo que pueda pasar en consulta. Si crees que podemos acompañarte en alguno de estos escenarios, puedes escribirnos o llamarnos:
Whatsapp 649031599

